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viernes, 4 de septiembre de 2015

Maldigo el día en el que dije que quería hacerme un piercing.

Como os quedaríais si os contase que estoy escribiendo esto desde un hospital. No pensé nunca en escribir una experiencia aquí, pero creo que quiero hacerlo. No es nada grave, o eso espero, sólo que no me voy a volver a hacer un piercing en la vida. Porque sí, todo ha sido a consecuencia de eso. Al principio todo iba bien, me hicieron un piercing en el cartílago de la oreja izquierda, pero de pronto empezó a dolerme, a hincharse, salir y pus y sangre de vez en cuando. Sí, sé que no es lo más agradable del mundo, pero nunca dije que fuese a ser así. El caso es que después de pasar por urgencias un par de veces, y una por mi médico de cabecera, terminé ingresada y sola en observación, esperando a que me pasen a planta para estar acompañada. Por ahora me hallo intentando entretenerme como puedo, deseando que pasen las horas para que mi madre y mi novio vengan a verme, y bueno, esperando salir lo más pronto posible de aquí.
Cuando me lo quitaron lloré y grite como una loca, el dolor fue insoportable, y eso que me pusieron anestesia cuatro veces. Pues nada, lo sufría de todos modos.
La verdad es que parece que estoy muriéndome o algo similar, soy consciente de que hay y habrá gente peor que yo, pero teniendo en cuenta que nunca me había visto en esta situación, me asusta.
Espero que esto pase pronto, en teoría son 3 o 4 días si todo va bien, no quiero estropear las últimas vacaciones que me quedan antes de que empiece 2do de bachiller. Eso espero, que pueda salir pronto de aquí. Un saludo desde una cama aburrida y solitaria. Y tened cuidado si os pretendéis hacer un piercing, pensaroslo dos veces y ateneros a las consecuencias. Bye bye.

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